No es su trabajo. Es su pasión

Dicen que la pasión es el primer paso para la realización. “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida” dijo el pensador chino Confucio. A muchos nos resulta gratificante y admirable encontrar a una persona que se levante cada día con ilusión, esté motivada con su trabajo y sienta verdadera pasión por lo que hace.

Bill Cunningham es una de esas personas. Acaba de cumplir 85 años y lleva desde los años 50 disfrutando de su trabajo. Es un hombre sencillo, enjuto y humilde. Vive solo en una diminuta habitación de los famosos estudios Carnegie Hall, rodeado de archivadores y negativos, sin familia, sin televisión y sin cuarto de baño propio.

Siempre viste con una camisa azul klein que vale 20 dólares, igual a la que visten los barrenderos de las calles de París. Cada día por la mañana temprano coge su bicicleta número 29 (todas las anteriores se las robaron) y su cámara Nikon y sale a recorrer las calles de Nueva York para fotografiar la indumentaria de los anónimos transeúntes.

Encontrada en: alleycolton.com

Foto: alleycolton.com

Fue en el documental titulado Bill Cunningham New York donde pudimos observar su forma de vida y la gran emoción que muestra hacia su trabajo. Bill repite en este documental que “el que busca la belleza está destinado a encontrarla”. Y eso es lo que hace cada día. Observa detenidamente a cada persona que pasa por su lado y, si le gusta lo que lleva puesto, coge su cámara, se acerca, enfoca y le da al botón de disparo.

Bill es pionero en retratar la moda en la calle y analizar las tendencias. Sería el equivalente a lo que hoy día conocemos como coolhunter. Sabe que el mejor desfile de moda está en la calle, pero va más allá de la mera indumentaria de los desconocidos a los que fotografía. En cada negativo expone un retrato de la esencia de la ciudad, de la vida neoyorkina; una forma de entender la belleza desde otra perspectiva que pocos son capaces de captar en una sola imagen.

“Todo el mundo viste bien pero no tiene la audacia de ser creativo. Estamos en la época de la monotonía, monocorde y repetitiva” dice Bill. Por eso siempre se mueve libremente por las calles de Nueva York para perseguir la belleza, descubrir lo diferente, lo llamativo, lo extravagante, algo que le impresione y le transmita emoción. Esa es para él la esencia del estilo. Por esta razón no le interesan las celebrities que llevan vestidos que les han regalado las grandes firmas. Famosas como Marilyn Monroe sentían devoción por su trabajo pero él no mostraba interés en ella porque “no tenia estilo”. Tampoco cree que lo tenga Catherine Deneuve, la actriz que muchos consideran un referente de la elegancia parisina.

Está enamorado de su trabajo, no lo puede evitar. Se entrega en cuerpo y alma a su profesión y no quiere ser distinguido por eso. A pesar de que su éxito lo ha llevado a formar parte del The New York Times con su propia sección llamada Sunday Styles y un canal web y es invitado a las galas y fiestas más importantes celebradas en la ciudad prefiere pasar desapercibido y seguir disfrutando de aquello que le apasiona en solitario.

 

El dinero es lo más barato. Lo más caro es la libertad

– Bill Cunningham

 

Por: Verónica Rodríguez

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