Consejos para el escritor frustrado

Dicen que toda buena historia ha de tener un buen comienzo. Uno que enganche al lector, que destaque, que le empuje a seguir leyendo. Pero un buen comienzo es puro marketing si lo que sigue a continuación no vale la pena.

Los escritores no queremos decepcionar a nuestros lectores y no hay nada más frustrante que maniobrar un entramado perfecto de palabras para luego echarlo todo a perder en el último punto. Para conseguir un acabado perfecto hay que pensar mucho, experimentar constantemente y editar una y otra vez.

Escribir bien es difícil y como todas las cosas difíciles, cuando no sale bien a la primera (que nunca suele salir bien a la primera) llega la frustración y el bloqueo mental. Sí, ese estado en el que te quedas empanado mirando la pantalla del ordenador o la hoja blanca de papel esperando a que entre por la ventana la inspiración y te saque del apuro. Lo malo es que eso no siempre pasa. Lo que suele ocurrir a continuación es que apagas el portátil (o guardas la libreta) y lo dejas para mañana.

Parece ser que es un mal extendido que los escritores nos sintamos bloqueados y desmotivados a menudo, sobre todo al empezar. Sin embargo, ¡no hay que desesperar! Ten en cuenta que escribir (cuando no se trata de un mero texto rutinario) es un proceso creativo. Estás creando algo. Y crear algo de la nada que valga la pena requiere esfuerzo.

Algunos consejos que te pueden ser útiles:

  • Siempre que te venga una idea de improvisto, apúntala en un cuaderno. Lo peor que puedes hacer es dar por supuesto que más tarde te acordaras y lo más probable es que, efectivamente, te acabes olvidando. Apunta la idea, te tomará solo un segundo. Luego a la hora de trabajar agradecerás tener más material con el que poder trabajar.

 

  • Si estas acostumbrado a escribir a ordenador, prueba con papel. El mayor problema que brinda Internet son las distracciones, así que apuesta por empezar escribiendo en un borrador aparte y luego pasar tu escrito a ordenador. Te sorprenderás al ver lo fácil que fluyen algunas ideas a través del lápiz que a través del teclado.

 

  • La cosa va en serio ¿no? Pues establece una rutina. Busca aquellas horas del día en las que trabajas mejor. Algunas personas son más creativas por la noche o a altas horas de la madrugada, sobre todo por el silencio y la soledad que pueden encontrar a esas horas.

 

  • Lee mucho. Muchísimo. Ni te imaginas las cosas que inconscientemente aprenderás. Desde palabras nuevas hasta formas distintas de enfocar un mismo concepto.

 

  • Sal de casa y piérdete. Presta atención a los detalles. La idea es que salgas de tu comfort zone y hagas el esfuerzo de descubrir nuevas situaciones. Puede ser viajar al extranjero como simplemente pasear por esa zona de tu ciudad por la que nunca pasas. Esto te ayudará a ampliar tu mirada sobre las cosas.

 

  • No tengas miedo a las críticas. El miedo a escribir algo que no sea “lo suficientemente bueno” es una de las mayores causas que nos impiden trabajar a gusto. Estamos acostumbrados a leer best-sellers sin pensar en el proceso de edición que ha habido de por medio. La mayoría de veces ignoramos que antes de esa gran obra hubo infinidad de borradores, pruebas fallidas y muchos, muchos errores. Así que deja de amargarte por el qué dirán y escribe algo que te guste.

 

  • Sí has estado mucho tiempo intentándolo y simplemente no consigues sacarle provecho a tu tiempo, tómate un respiro. Sal a dar una vuelta, duerme la siesta y prueba suerte más tarde. A veces el cerebro simplemente necesita desconectar un rato.

 

Por: Valeria González

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